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Hasta que nos volvamos a encontrar

Hasta que nos volvamos a encontrar, era el título de su email que me envió hace unos días, y que guardé en mi correo. Me gusta guardar correos en mi inbox.

He estado pensando mucho, decía el email, pensando en las posibilidades de prosa, narrar algo interesante, que me interese y divierta, y así como las ideas llegan de lo invisible, me llegó esta. Me llegó la idea, decía el email, de escribir algo acerca de una mujer. Una historia de una mujer, decía el email, que mantuvo una relación en sus años de universidad. La mujer, decía el email, pasa varios años, muchos años, en su propia vida, lejos de los recuerdos. Un día, después de muchos años, mientras escribe un cuento (un cuento en base a sus diarios), recuerda a su relación de la universidad, y que él también le gustaba escribir. La mujer se hace a la tarea de encontrar a esta persona, aun sabiendo que ha pasado mucho tiempo, y que quizá no encuentre lo que busca. La mujer se toma el riesgo, y finalmente encuentra a la persona. Ahora esa persona es un escritor, decía el email, y la mujer se da cuenta que las cosas han cambiado. Sin embargo, queriendo sentir una cercanía, la mujer utiliza el pretexto de que escribe un cuento, y busca consejos.

Su email terminó ahí. Pensé en escribirle para preguntarle en qué continuaba la historia, pero ese día me ocupé en el trabajo.

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