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Todos salimos ganando

Por ejemplo, dijo, yo puedo manipular tu energía, tu conversación. Si estamos hablando tú y yo, amigo mío, todo lo que tú me dices es una energía que me envías, sea buena o mala. De igual forma si yo te digo algo. Bajo esta ley, todo lo que nos decimos, es intercambio de energía. Está en nosotros aceptar la energía del otro. Ejemplo: Si tú me empiezas a hablar de tus dolencias, quejas, dolores, problemas domésticos, en fin, situaciones que contienen una carga negativa, está en mí aceptar esa carga, o desviarla, cambiar de tema. Si la acepto, solo estaré dándole continuidad a esa energía, incluso, estaré incrementando la energía, al punto de que yo terminaré deprimido y abatido. Sin embargo, y aquí está lo interesante, amigo mío, si tú me envías una charla negativa, y yo desvío eso, hago caso omiso de tus palabras, y propongo un tema nuevo de charla, no solo estoy ayudándote, sino que en pocas palabras, estoy transformando tu energía al ayudarte en enfocarte en algo positivo. Eso también me ayuda a mí, me facilita una energía positiva, que solo traerá energía positiva a mí. Todos salimos ganando.

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Aquella que desee penetrar el estado de paz y perseguir su bienestar debe ser capaz, recta, muy recta, afable, apacible y sin vanidad.

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~Traleg Rinpoche