Skip to main content

Posts

Showing posts from August, 2008

El parque, oficial

Jugábamos bádminton en el parque, plácidamente, cuando vimos una pareja. Un hombre de mediana edad, aparentemente obrero, y una mujer más joven, aparentemente su novia. No perdieron mucho tiempo en hacer sus cosas. El hombre ya estaba encima de ella, y ya deslizaba su mano debajo de la blusa. Parecía que ella solo se dejaba llevar, mientras él hacía sus quehaceres con toda la eficiencia de un hombre que aprovecha sus interludios de fin de semana.

—No se puede —dijo una voz a nuestras espaldas.

Ya la había visto. Era una mujer aparentemente mayor, en sus sesentas, que patrullaba el parque, los andadores, como buscando algo que le llamara la atención.

Me le quedé viendo, pero intuí que se dirigía a la pareja que se localizaba atrás de nosotros, en línea directa.

—Se quema el pasto —dijo la señora, cuando ya nos entregábamos de nuevo al bádminton.

—¿Nos habla a nosotros? —indagué, sorprendido, viéndola.

—Está prohibido, es ilegal.

—¿Qué es ilegal?

Una mujer que también había visto rondar los and…

We are all looking for something

"She probably didn’t see you, you know."

"Of course she did."

"Why do you say that?"

"She was in front of me, looking in my direction, and then she turned away, in a forceful manner. Of course she saw me. I saw her see me."

"She is a bit blind, you know. She probably needs glasses."

"She has done it a few times now, even to you. So much for love and compassion, right? So much for a meditation practice."
"I’ve come to appreciate your way of thinking as a higher art," he said, "you have such a mystique about things, the way you evolve from one thought to another, without giving thought to meaning, as a way of thinking out of the box per se."

He stared at the people coming in and out of the coffee shop. We was late for the appointment, we was a couple of young bucks trying to get by on part time jobs. We was not indulging in unemployment per se.

José Saramago

José Saramago reflexiona sobre la relación entre el artista y la enfermedad. ¿La literatura es capaz de salvar la vida?

"No como un medicamento, pero es una de las más ricas fuentes de las que puede beber el espíritu. Quizá no pueda hacer gran cosa por el cuerpo, pero el alma la necesita como la boca precisa al pan."

Espacios para verse y no verse

Había un anuncio: se prohíbe permanecer más de treinta minutos en las instalaciones. Pero ahí estaban varios. Unos habían terminado sus hamburguesas y seguían, otros no habían comprado y estaban. Él se había conformado con una ensalada mientras esperaba a su papá, que nunca llegaría. Gajes del oficio, pensó, la situación, la extrañeza: siempre verse en lugares públicos, reunirse familiarmente en lugares no familiares. Un hombre le llamó la atención. Tenía el aspecto de extranjero cansado, ¿mimo o trotamundos?. Permanecía sentado, con el backpack entre las piernas, viendo hacia la ventana, como perdido, ¿un ángel?. Dos teenagers cuidaban de un bebé, mamá soltera le cuenta sus problemas a la amiga. Un empleado se acercó a ellas y hizo comentarios al bebé. El extranjero se levantó y hizo lo mismo. Ya eran cuatro alrededor del bebé. Unos señores hablaban de deportes. Se veían inmersos en estadísticas y marcadores, ¿No sabes quién ganó el playoff?. Seattle, en el último minuto, con una pat…
2
Esto lleva al título del blog, en este lugar, en este momento. Es el título de un libro de haikús, y también es un haikú. Me pareció que resumía el estilo de vida que mantengo, pero también quería dejarlo abierto. Últimamente he incursionado más en escribir ficción, de forma que el título pasado me pareció alusivo a lo zen únicamente y no quería crear confusiones o destanteos. Aunque en realidad, zen es todo. Eso incluye escribir. Porque al escribir, uno está en el momento presente. Escribir es una meditación.

1
Se dice que los niños son los perfectos maestros zen, porque viven el momento presente sin preocuparse por pasado o futuro. Un ejemplo. Son las ocho de la noche en domingo. Es tiempo de que se laven los dientes, preparen para dormir, etc, cumplan con sus 'obligaciones'. Pero qué hacen ellos. Te invitan a jugar. Uno como adulto está atado al reloj, pero el niño está realmente presente en lo que considera relevante. Si para ti es importante seguir la pauta del reloj, para…

La ventana

El ritmo de ver a una mujer trabajando le inducía el sueño. Una mujer esbelta, joven, morena, le inducía el sueño, la relajación; Ver a otra persona trabajar, no él. Una mujer joven, la empleada del motel, mucama, sirvienta, dependienta, camarera, lavandera, a quien contemplaba por la ventana durante la comida.

Un día no la vio.

Se presentó en la recepción del motel. Hizo tiempo. Buscó pretextos. La gerente, una rubia desmedida, de cabello largo y sonrisa ligera le seguía el ritmo.

—Tenemos mucho turismo —dijo—, mucho movimiento.

—Han de tener mucha rotación de personal —dijo él.

—Es cierto, en verano empleamos más.

—¿Y cambian o son los mismos?

La rubia lo estudió, intrigada por el tipo de preguntas que le hacía.

—Muchos regresan porque les gusta trabajar aquí, el ambiente, ¿quieres trabajar, buscas trabajo?

Echó una mirada por la alberca para ver si la encontraba.

—No tenemos vacantes por el momento.

Miró hacia los pasillos de los cuartos. Quizá no vino a trabajar, pensó. Luego una idea apremi…

Monalisa

—¿Y la muchacha?

—Lo invitan a todas las fiestas. ¿Ya te la acabaste, pido más? Antes de que se acaben.

—¿Cuáles fiestas?

—Llámale a la muchacha, ¿por qué no viene?

—Lo he visto en varias. Siempre está rodeado de mujeres, pero nunca dice nada. Se queda callado. Piñatas. A lo mejor anda perdida.

—Creo que ya se acabó. Me ando secando.

—Los autistas tienen mucho pegue con las mujeres, ¿no sabías? como los gays. A lo mejor es autista. Ahí viene Tinker, Tinker Bell.

—¿Autista? Aun no sale del clóset.

—Se la pasa callado, no sé cómo le hace, no dice nada y tampoco toma alcohol, solo le hace compañía a la gente.

—Entonces gay.

—Y dale.

—Los gays no toman, se cuidan la figura. Ya llegó Tinker.

—Los autistas tienen comportamientos parecidos. Se quedan callados, sonriendo, captan el panorama.

—Le da confianza a la gente. Nunca rechaza una invitación. Va a todas las fiestas. El otro día una persona lo invitó a una fiesta difícil, para que le diera ánimos, una fiesta familiar, con vecinos y todo.

—Corazón, ¿n…
Conténtate con lo que tienes
Disfruta como son las cosas
Cuando entiendes que nada falta
Todo el mundo te pertenece

-Lao Tzu

En qué quedó la historia de los frenos

—Yo siendo mujer tengo que cuidarme, por eso estaría más a la defensiva, para que no abusen de mí. Un mecánico te ve y empieza a hacer números.

No sabía si regresar. Suficiente había sido el estrés que le había causado el anciano, pero algo le decía que estaría bien darle una lección.

—No lo voy a acusar con las autoridades, solo darle una lección, no tengo tiempo.

El propietario, un anciano experimentado en las artes de las ventas, salió a su encuentro con valor y oficio. Reed se bajó del carro y quedaron en silencio, atinando cada quien su papel.

—Ya —empezó—, ya quedó.

El anciano hizo un gesto de perplejidad.

—Así es —continuó—, lo llevé a otro lado y ahí no me hicieron dar vueltas. Con solo ver el problema me dijeron lo que era.

El anciano parecía temblar.

—Bueno, ¿y? ¿qué quiere que haga? —la voz trémula, agresiva.

—Nada, solo le vengo a comentar que el trabajo que me hizo estaba mal.

El anciano titubeó, tenso, difícil, agresivo.

—¿Qué te dijeron? ¿Qué tenía?

—Tornearon los discos, lo mismo …