Skip to main content

Dao-Fo

Después de años de insatisfacción, volvía a la oficina de Dao-Fo para ver de un trabajo, see about a job. En esos tiempos de crisis, mi antiguo jefe se había renovado ante las cirscuntancias que a muchos habían aquejado en La City del Norte, donde las posesiones materiales estaban en default, y el espíritu abatía, duro, jobless.

Ahora se le veía reposado, gentleman, Dao-Fo, con ese refinamiento barroco tan preferido de él (siempre había tenido una inclinación por los jet-set), y ese mismo matiz había insertado en los espacios de su oficina, la misma de antes, donde trabajaba y escribía algún texto, o cuento, en el cajón.

Divanes selectos, para acoger a clientes cansados de jaleos. Piezas arqueológicas, extraídas de aventuras por tierras lejanas, para distraer la pupila de cualquier pensador avanzado. Luces indirectas para iluminar animales disecados. Porcelanas, colores, piel; madera, para reflexionar.

Después de ponernos al corriente en cuanto actividades, Dao-Fo me ofrecía trabajo, y yo, con mi habitual benevolencia, invitaba a Drhiana -una compañera escritora que también se encontraba en default- a que participara de esta oportunidad de volver a la carga.

Comments

Popular posts from this blog

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Metta Sutta, Discurso del Buda acerca del amor incondicional

48
Aquella que desee penetrar el estado de paz y perseguir su bienestar debe ser capaz, recta, muy recta, afable, apacible y sin vanidad.

49
Debe estar satisfecho, ser fácil de mantener, tener pocas actividades y posesiones, ser controlado en sus sentidos, ser prudente, sin desverguenza y sin apegos a familias.

50
No debe cometer la más mínima falta que pudiera ser objeto de censura por parte de los sabios y las sabias. Que todos los seres estén felices y seguros. Que estén felices en sus corazones.

51-52
Que todos los seres que existen, débiles o fuertes, largos o grandes, medianos o bajos, pequeños o gruesos, conocidos o desconocidos, cercanos o lejanos, nacidos o por nacer, que todos los seres sin excepción estén felices.

53
Que nadie engañe ni desprecie a otra persona en ningún lugar; que no desee el daño de los demás con enojo o malevolencia.

54
Así como una madre o un padre protege; a su única hija o hijo a costa de su propia vida, de la misma forma uno debe cultivar un corazón sin límites…

Fin del drama