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Showing posts from September, 2009

Relación desbalanceada

Me escribe:

Me dice, ‘Nunca platicamos de nuestro futuro’. Cómo voy hacerlo si nuestra relación está desbalanceada.

Qué cierto es esto. Las mujeres se hacen sabotaje. Tan fácil que sería llevar una relación balanceada y armónica, pero al no hacerlo, al caer en vaivenes temperamentales, es como si la embarcación perdiera el timón. No hay rumbo. Se navega errante en un mar incierto.

Quién lava los platos

Si tú eres el maestro
Tú lavas los platos

-Anónimo

Tribulaciones maritales

En repetidas ocasiones fungía de oyente de los reproches que su conyugue hacía de sus amistades, que le habían cometido un desaire.

Era un martirio, un resentimiento, oír como su conyugue se sentía impotente ante las injusticias que le cometían.

Pero debía de oír, aunque muchas veces prefería no hacerlo.

Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

La ciudad costera y su neblina

El banco de nubes de otoño ya está aquí. Agradables escenarios las nubosidades bajas. Amaneceres donde uno sale a caminar, y la neblina no permite ver mucho. Hermoso contexto, poético.

O las tardes, después de un día caliente, que da lugar a bancos de neblina proveniente del mar. Espacios abstractos de blanco húmedo. Un auto allá, una persona acá. Uno pasa por avenidas costeras y la visibilidad es reducida.

Luego se sale de la neblina y está el sol, dando sus últimos calores. Es ameno este tiempo del año. El otoño. Uno aprecia el cambio de naturaleza. Ya obscurece más temprano, y el frío, cerca de llegar.

No-realización

Transitorio es este mundo; como fantasmas y sueños, Substancia no tiene. Sujétese al mundo no, ni a sus parientes; Corte los lazos de la lujuria y el odio; medite en los bosques y montañas. Si se queda sin esfuerzo libremente en el "estado natural", pronto ganará y alcanzará la no-realización.

-Tilopa

El gallo

La primera mañana que lo escuché, dentro de mi más profundo sueño a eso de las cinco y media, pensé que estaba soñando, que mi mente me enviaba un aviso para que despertara. Pero no. Era un gallo. Un animal más dentro de la fauna de los vecinos.

Write a comment about the Garita

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Primera vez que cierran la garita en. Estoy seguro que nunca habían cerrado la garita. Pues eso. La cerraron. Escenario fantasmagórico ver todas esas líneas vacías, y del otro lado, grupos de oficiales investigando.

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Lo que va pasar, eventualmente, es un estallido social. Este milenario país está entrando en una etapa muy convulsionada donde la gente ya no soportará lo que pasa.

La amistad

La oía departir. Yo comía tranquilamente en otra mesa, pero mi oído, inadvertidamente agudo entre los barullos del restaurante, captaba comentarios sutiles.

Pasó más tiempo comentando (que disfrutando su comida) acerca de una amistad que le había traicionado. Había cambiado pues, la amistad. Ahora había lejanía, desaires, y estatus. Se sentía el resentimiento en sus palabras, y por un momento me vi identificado.

Qué mal nos oímos y vemos cuando hablamos mal de una persona.

El miedo del vacío

Muchas personas tienen miedo a vaciar sus mentes por no sumergirse en el vacío. Ellos no saben que su propia mente es el Vacío.

-Huang Po

para callar

eit. ¿oíste de la linchada anoche? se tronaron a tres guardias civiles afuera de una tienda de auto servicio. anoche. esa es la mala noticia. la buena es que vamos a comer una spaghetti and meatballs.

Respeto

No reconocí su cara. La edad y el tiempo, le habían cambiado. Más delgado, el rostro enjuto y antiguo. Venía en una Toyota Fj Cruiser, bastante lucidora y adecuada para un profesionista de éxito. También venía acompañado de una dama de mediana atracción, no muy joven.

Anda soltero, pensé.

Se apearon y él hablaba en la acera. Antes de entrar a la tienda, me vio y se acercó. Extendió su mano, lo saludé.

—No te acuerdas de mí, ¿verdad? Soy el hermano de Larry.

Le dije que sí, que sí me acordaba. Pasado el encuentro, me quedé pensando cómo me irrita que una persona me diga eso. Es una forma de insinuar que no se tiene buena memoria, o que hay indicios de alguna demencia o alzhéimer.

Aversión

Mientras lo oía departir acerca de sus logros y aventuras, expediciones familiares, posesiones, contactos sociales, una fuerte aversión burbujeaba dentro de mí, en la superficie de mi felicidad. Me preguntaba, cómo es posible que existan familias que tienen comodidades en la vida, alegrías y dineros, y familias con limitaciones, cuando la diferencia cultural o educativa es nula.

Tamarindo

Venían de compras, las buenas conciencias. En su camioneta bien habida, de agencia nacional, una familia acomodada, con la ama de casa piloteando, look fashion y mirada de insatisfacción, regodeo. En el asiento de atrás, tres o cuatro púberes juniors inquietos por el tráfico. Uno de ellos me venía haciendo caras. Me asombró que no era un niño, sino un joven entrado en etapa adulta, un chamaco, un chaval. El tipo me hacía una mueca de agresión, y yo no sabía qué hacer, cómo responder. Lo ignoré completamente. Seguí consultando mi cuaderno, mientras el tráfico avanzaba a vuelta de rueda. En eso, escucho un fuerte 'plop' en mi cristal, que me dejó anonadado. Los juniors habían lanzado un dulce pegajoso y este ahora escurría con una delgada película de tamarindo.
Esto me regresó la fe al blog (un poquito)
Andaba o ando indiferente y apático
Con este espacio desamparado
Desolado
Espacio solitario e ingrato
El blog

Esa es la verdad de las cosas

Desalojos

Edward Hopper
Vivíamos en una casa donde la propietaria nos había concedido un descuento en el pago de la renta, pero todo a cambio de unos acuerdos, un protocolo. Uno de ellos, el más inconveniente a mi modo de ver (había otros, no debíamos usar ciertas partes de la casa, como una recamara que estaba destinada para usos múltiples), era que debíamos desalojar la casa cuando la propietaria, que vivía en otro país, deseaba visitar y hacer un convivio con sus amistades.

Nos avisaba con tiempo la fecha de la reunión, y tampoco era una obligación, era un acuerdo, una cortesía que le devolvíamos por el descuento. En ocasiones nos invitaba a tomar alguna cerveza o convivir. Pero era incomodo, y no tanto con ella, sino con sus amistades, que probablemente sospechaban esta sincronía, y se sentían incomodas al saber que cada vez que ellos visitaban, nosotros nos íbamos.

Siempre conseguir algo

Le gustaba acosar

Si no encontraba la forma
Buscaba la forma
Y sí, la encontraba

Acosar los límites
Sin medir consecuencias

Acosar era el juego
Que daba sentido a sus sentimientos

Acosar
Porque siempre tenía el hábito
De salirse con la suya
De querer para sí
Lo que no podía conseguir
En su vida normal
Estoy a gusto y claro conmigo mismo
No importa dónde o con quién estoy
Mi claridad y facilidad de ser siempre estan presente en mí
Mi felicidad no depende de nada de afuera

Narupa

Enfrentando el miedo

Zazen
Sentad@
Instalad@ en una dulce atención inquebrantable
Que retira ese falso sentimiento de separación

Haciendo anotaciones

Raimon cuenta la historia de un hombre que hacía anotaciones en un cuaderno. La hora que salía de su casa. La hora que llegaba al trabajo. La hora de la comida. A veces anotaba el tiempo que pasaba en la computadora escribiendo, pero no siempre, porque este tiempo era considerado ocio y le daba culpabilidad.

Periódicos

Su marido estaba feliz. Para bajar de peso y hacer ejercicio, Lulú se había puesto a vender periódicos. Estoy feliz, decía. Caminaba mucho de esa forma y su esposo estaba feliz. Caminaba debajo del sol. Sudaba, y a pesar de ello, vestía sudadera de manga larga, para protegerse del sol.

Libertad del ojo

La vanidad, el ensimismamiento, la gordita de vestido zebra movía el cuerpo y bailaba con sabor y meneo, brazos y pecho al frente, al énfasis de la música grupera. No le inquietaba que la vieran, porque en realidad nadie la veía. Pero cuando le presté ojo, sus movimientos se volvieron rígidos. Se detuvo y giró la cabeza. Me volteé. Ella continuó, incluso, ahora aplaudía con energía. Ya era libre. Pero no era libre.

Tolerancias

El olor a orines de caballo proveniente de la casa arrojaba un sabor fétido, caliente. Un vapor molesto, soporífero, que acojonaba a los vecinos provocando que tosieran o se llenaran de asco en la garganta, en la tarde de verano. Unos maldecían a los implicados haciendo comentarios cuando estos se encontraban en la calle, pero no funcionaba. Eran muy cojonudos, muy de sangre roja, iban y venían con astucia ladina. Este mundo es de los astutos, decían.

Nobles verdades

Hospiciado en la Conciencia pura de la No-Dualidad, con las manos en Dhyana Mudra, recordé con humor lo que me dijo Dogen en aquella ocasión, una tarde lluviosa de marzo, con su estilo tan particular.

—Amigo —dijo—, el verdadero camino al Zen es dejar ir el apego. Si no dejas ir el apego, si no dejas ir el apego, nunca lograrás la Mente de Principiante, y para lograr la Mente de Principiante, debes dejar ir el apego.

En aquellos días yo sentía que perdía mi tiempo en búsquedas materialistas. El modus vivendi me atormentaba, pero entendí que no hay meta.

Dios dentro de sí mismo

Un hombre puede no haber entrado en una iglesia, o participado en una ceremonia, pero si se da cuenta de Dios dentro de sí mismo, y con ello se levanta por encima de las vanidades del mundo, ese hombre es un santo.

-Vivekananda

Música y tacos

Ella era mexicana, él norteamericano. ¿Cuántas parejas no hemos visto de este calibre? El gusto por lo exótico, el amor foráneo, mezcla de razas y sangres, el máximo fetiche de la conquista cultural.

Comían tacos. Ella feliz, segura de sí misma. Reflejaba el grado de confiabilidad que su anglosajón le depositaba. Los dineros en dólares dan seguridad.

Una pareja de clase, pensé. Ella con lentes, del tipo intelectual que podría trabajar en algún colegio de estudios avanzados, y él, un hombre que podría pertenecer a una corporación policiaca, fornido, cabeza rapada.

Luego se dio la dinámica donde el amor foráneo entre mexicana y anglosajón tuvo su choque de realidad. Al terminar los tacos, ya amenizaba un grupo de música afroantillana, y la mexicana le cogió las manos, quiso exhortarlo a moverse.

Él, tieso, sin poder o saber o querer acoplarse a los requerimientos latinos. Y ahí la historia de muchas parejas del estilo. No todo es colosal al cruzar las fronteras.

Un elefante da clases de zoología

Una escritora me confió sus hallazgos.

—Dar clases es muy satisfactorio —dijo—, es muy agradable compartir algo que te gusta, deberías dar clase, tienes la formación.

Bajo estas pautas, me acerqué a la máxima casa de estudios, de donde egresé, y ahí me puse a departir con la coordinadora. Un taller de comunicación para alumnos de nuevo ingreso.

Para entender el panorama, luego de que hablamos y le dije mi experiencia dentro del ámbito, mi seudo preparación empírica, me invitó a que entrara a una clase.

La maestra que transmitía la materia, una mujer subida de peso, beata. El perfil académico de persona estudiada que intentó ser más en la vida (se especula), pero termina dando clases. ¿Quién estudia una carrera de comunicación para ser maestro?

Mientras la veía departir, sentado en los mesa bancos de atrás, rodeado de alumnos de primer ingreso, chicos y chicas hormonales masticando chicle o haciendo muecas, notaba la pose afectada de la maestra, muy calificada por cierto, pero rígida y en c…