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Música y tacos

Ella era mexicana, él norteamericano. ¿Cuántas parejas no hemos visto de este calibre? El gusto por lo exótico, el amor foráneo, mezcla de razas y sangres, el máximo fetiche de la conquista cultural.

Comían tacos. Ella feliz, segura de sí misma. Reflejaba el grado de confiabilidad que su anglosajón le depositaba. Los dineros en dólares dan seguridad.

Una pareja de clase, pensé. Ella con lentes, del tipo intelectual que podría trabajar en algún colegio de estudios avanzados, y él, un hombre que podría pertenecer a una corporación policiaca, fornido, cabeza rapada.

Luego se dio la dinámica donde el amor foráneo entre mexicana y anglosajón tuvo su choque de realidad. Al terminar los tacos, ya amenizaba un grupo de música afroantillana, y la mexicana le cogió las manos, quiso exhortarlo a moverse.

Él, tieso, sin poder o saber o querer acoplarse a los requerimientos latinos. Y ahí la historia de muchas parejas del estilo. No todo es colosal al cruzar las fronteras.

Comments

  1. Buen relato, casi lo ví...sí es como un flash.
    Cariños.

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