Skip to main content

El piso de concreto

—No quiero que trabaje en mi proyecto —Klaus quebró el cuerpo con su enfática ondulación de siempre.

Mark le preguntó porqué.

—Porque mide aquí, luego allá, y no me parece sensato que así se hagan las cosas —Klaus le dio un trago enérgico a la cerveza—. Necesito que todas las personas que trabajen en mi remodelación tengan licencia, sean blancos y vivan cerca. Y si tienen una French poodle, mejor.

Se escuchó la puerta de la casa. Klaus volteó espantado, debatiéndose en el aire.

Apareció un hombre moreno.

Comments

Popular posts from this blog

Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama