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Prescindir de la sombra

Cuántas veces no me encuentro a una amistad de antaño, con la cual ya no se tiene una química, y todo lo que queda es una sombra de lo que algún día fue.

Esa sombra es incomoda —por ambos lados—, es algo que compromete a ser civil y saludar. Saludar por cortesía, por respeto a lo que algún día fue. Pero debe haber algún método, para que no afecten estos encuentros. Algo que funcione como defensa, que nos proteja del desatine, de la incertidumbre del qué dirán, del qué pensarán.


La falsa sonrisa
La mirada de lástima
La mueca de sorpresa

Comments

  1. Vivir el aquí y el ahora es lo que nos salva de estas cosas. Porque lo que fue, ya no es. Y lo que dirán, o lo que pensarán, todavía no es, y a lo mejor ni siquiera nos enteremos.
    Cuando tengo este tipo de encuentros, como me pasó hace unos días, simplemente estoy, frente a personas que también están, en este espacio-tiempo en el que coincidimos. Otra cosa que hace bien es caer en la cuenta de que cada uno hace lo que puede, y que el que está del otro lado en un encuentro tiene las mismas incertidumbres, y las mismas dudas que tengo yo.
    Te mando un abrazo, amigo.

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  2. A veces un: "hola, ¿qué tal?" es más que suficiente. Después es sólo cuestión de escuchar y sonreír un poco.

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  3. Son personas que llegan a nuestras vidas cuando tienen que llegar y se van cuando ya no hay razón para que sigan estando, y no hace falta buscar más explicaciones.
    Cariños.

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