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Showing posts from December, 2009

Feliz 2010

El engaño fundamental de la humanidad
Es suponer que yo estoy aquí
Y tú estás ahí

-Yasutani Roshi

Café y donas

Ayer estaba en una panadería de donas (¿donería?), y dos tipos, aparentemente jóvenes, acompañados de un niño de cinco o seis, se preparaban para servirse café al lado de una maquina de café.

Se trataba de unos tipos que ya había oído mientras yo elegía donas. Sus argumentos medio estupidos y descontrolados, imaginé que estaban drogados, y tenían la famosa sensación de los 'munchies'.

Ahora tenían pensado servirse café, y el niño ya iba con su vaso de cartón hacia la jarra de café, con toda seguridad. El tipo que se veía más grande le hizo notar este detalle al otro.

—Los niños no deben tomar café —le dijo.

—¿Quién dice que no? —dijo el otro—, los niños pueden hacer lo que quieran, y mi niño puede hacer lo que quiera.

El arreglo

En aquellos días de los que hablo, yo quería ser librero. Yo quería poner una librería, tener una librería y dedicarme a vender libros para de alguna forma seguir en contacto con la literatura.

Me puse en contacto con el señor V, para que me vendiera libros a precio de mayoreo. Quedamos en un precio muy módico. Un descuento del 20%.

Pero la empleada que me atendía, cuando iba por un libro, una empleada de mirada atolondrada, muy atractiva, sí, pero de mirada espaciosa y desinteresada, siempre parecía tener problemas con el descuento. Debimos haber escrito el acuerdo en un papel, pensaba cada vez que la visitaba, para que ella no tuviera problemas de interpretación, para que no sintiera la responsabilidad de tomar decisiones.

"Le tengo que hablar al señor V", decía la empleada, y le hablaba, y yo tenía que esperar con vergüenza, el tener que molestar de nuevo al señor V para que nos volviera a decir lo mismo.

Pero ella no entendía, o no quería entender.

Me decía, "Ya v…
Que todos los días sean Navidad
Que diario tengamos la humildad
Para acoger a Dios en el corazón

Honda CR-V

Pude haber prevenido el accidente, el raspón, pero me ganó la avaricia, la mezquindad. El carro de la mujer, un Honda CR-V 2010 rojo, deseaba meterse en mi carril, donde el tráfico apremiaba y las personas se echaban encima. Un poco de compasión mía, o benevolencia: la pude haber dejado que se metiera, pero me ganó la avaricia. La dejé colgada en tierra de nadie, y ella intentó hacer lo mismo con el de atrás. Ahí tuvo problemas.

El de atrás era una van destartalada de los 70's, y los pasajeros se veían humildes. Tampoco la dejaron pasar. Esta mujer les aventó el Honda CR-V 2010, y se embarró puerta a puerta como pelapapas oxidado. Los que íbamos adelante volteamos por el ruidajal metálico. Dos obreros de un carro vecino soltaron burlas por la ineptitud aparente de la mujer conductora, que estaba puerta a puerta, embarrada, y que siguió embarrándose: solo se oía la preciosa carrocería siendo pelada como pelapapas. Sentí algo muy feo.

La moraleja a esta necia historia, es que un po…

Fuera de lugar

Las dos llegaron a la taquería y pidieron sus órdenes, mientras buscaban sacarle conversación al taquero como si en el country club. Yo observaba sus rostros. Me dije, qué es lo que distingue el rostro de una persona de clase acomodada, qué rasgos. Pude encontrar una línea en la comisura de los labios, que proyectaba un estado de conformidad obligatoria, yéndose al reproche. También encontré un gesto sarcástico, una sonrisa mentirosa.

Una de ellas le dijo al taquero respecto de un perico que servía de mascota de la taquería:

—A dónde lo lleva para cortarle las uñas, a qué veterinario.

El taquero, detrás de sus anteojos de los 80’s, soltó una carcajada.

—Qué lo voy a andar llevando, mi patrona se las corta con el cortaúñas. ¿Les echo caviar? —ahora detenía en su mano los tacos de las dos mujeres.

—¿Caviar? —dijo una.

—Frijoles.

Burlesca

Tanto que me encanta encontrarme a conocidos del pasado (conocidos que se ven una vez cada dos años), iba por el pasillo del mall, luego de haber comprado aditamentos para la sopa de lentejas, cuando lo noté haciendo cola.

Ahí surgió el desasosiego. Qué pensará de mí, de mi situación, de mi persona, porqué baja la cabeza. Me fui acercando y esperé a que levantara la mirada. Al pasar a su lado, dijo:

Vaaanya.

Yo dije:

Qué tal (siempre digo qué tal, debería decir hola)

Seguí mi camino, rumbo al parquéo, pero ese Vaaanya se me quedó grabado hasta la eternidad, hasta los tiempos cuando lo conocía de pequeño. Se trataba de un niño de familia adinerada, y tenía esa cualidad snob, esa forma de ser que sabe que todo lo puede, porque el dinero todo lo puede.

Vendiendo medicinas

Dos vendedoras de medicinas
Sentadas una contra la otra
Yo permanecía en mi asiento
Esperando que me llamaran
Ambas muy elegantes
Ataviadas con ropa de invierno
Suéteres, pantalones ceñidos
Piernas cruzadas
Estilos para impresionar
Una de ellas impresionaba con sus senos
La otra con su notable peso
Y no muy atractiva
Solo impresionaba con lo que iba decir
Acabo de estar en Italia, dijo
Y hacía un frío ufff, terrible
Sí, te creo
Dijo la otra
Sin despegar la mirada del Blackberry
Se quedaron calladas
Resolviendo temas importantes
Enviando algún mensaje de texto
Leyendo algo
Quizá un mensaje del amante
Una cita de trabajo con otro médico
Yo estudiaba sus apariencias
Su clase
Su estilo
Seguramente no les iba mal
Cuando hablas de que acabas de ir a Italia
Y compraste abrigos de lana
Para toda la familia
Seguramente te va bien
Una parte de mi ser repudiaba sus personas
Lo que representaban
La persona llena de sí misma
Segura de sí misma
Que le va bien en la vida
Y se contenta con las c…

El que sufre

Se dice que la doctrina de Buda nos enseña que el sufrimiento desaparece si se medita lo suficiente. No es eso en absoluto. El sufrimiento no va a desaparecer, el que sufre desaparece.

-Ayya Khema

El borde delicado

Nerviosos como íbamos
Porque la ciudad hierve de peligro
En la noche

Los gatos son pardos, dicen
No sabes quién va atrás
A veces un malandro
A veces un bueno
A veces Dios

El funeral estaba compungido
Qué más decir
Una muerte trágica
Como muchas
El tiro de gracia en la nuca
Y ya nada importa

Los empleados de la funeraria
Hicieron buen trabajo
Arreglaron bien el cuerpo
Pero el ojo se veía parchado
Por ahí salió la bala-
Se estrelló en la eternidad

Por allá un compungido
Por allá la hija
Se acercaba al ataúd
—Pero no lloraba—
En su inocencia de niña
No alcanzaba a medir el horror
Quizá pensaba que papá solo dormía
Que estaba dormido
Que todo estaba bien

Llegando a casa
Mi esposa jugaba Bejeweled en Facebook
Demasiado enajenada
Para entender de dónde venía yo
Aunque sí sabía
Pero no veía la dimensión
Cómo estuvo, preguntó, sin despegarse de la pantalla
Pues mal, le dije
Porqué mal
Cómo que porqué, fue una muerte trágica
Pero ella no entendía
Su mente estaba en la computadora

Los papás de los niños

Para ellos
Los actores de la vida


Los niños se preparaban detrás de la cortina
En el escenario
Para presentar el festival de Navidad

En la sala
Los papás tomaban sus respectivos lugares

Unos miraban directamente a la cortina cerrada
Otros veían a otros

Lo que veían:

Quién saludaba a quién
Qué ropa traía quién
Qué joyas, con quién hablaba quién

Lo que veían:

Quién estaba callado
Quién tenía la cara seria
¡Eso era lo que buscaban!

Humildad

La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de la humildad: la humildad no tiene límites.

-T.S. Eliot

No es común 2

Larry el Empleado me observaba
Y luego de una introspección momentanea
Donde él consideraba algo
Dijo
Eres contador público
Me alarmó que me lo dijera
No es común que a uno le adivinen la profesión
Sobretodo la de contador
No sé si exista un arquetipo
Donde uno diga
ESE es contador
Cómo supiste, le dije
Esperando que confesara algo
Que había detectado algo en mi vestimenta
O en mi físico
Pero nunca explicó nada

No es común 1

Deseaba una laptop para su hija
Es para la escuela, dijo
Va en la preparatoria
Es para hacer las tareas, dijo
Imprime mucho

Una señora obesa
Su hijo al lado
Le ayudé a elegir una mejor opción
Al mismo precio

La señora se fue alegre
Con la laptop en un brazo
Y el dinero en efectivo en su bolsa
Voy a pagar en efectivo, dijo

Una señora muy humilde
Que no parecía tener dinero
El día de lluvia
Como nunca

Las buenas conciencias y apariencias

Nadie hablaba con ella. Era la oveja negra de la cuadra. Un día la abordé, y le expliqué alguna de las razones de porqué la veían mal. Cómo que huele mal, espetó, en su acento de francesa, si todos los días limpio. Sí, le dije, pero el olor está impregnado. Probablemente utilizar un químico sea buena idea.

A partir de ese famoso día, y conversación valiente, el atreverme a acercarme y decirle, caí de su gracia, dejó de hablarme. Supuestamente valoraba ese tipo de comunicaciones, la valentía y honestidad, el decir las cosas como son y no andar a espaldas de la gente, como esta sociedad de las buenas conciencias y apariencias. Pero cuando se lo dije, me dejó de hablar.

El pesimismo y la literatura

1
Onetti rescata una parte del humano que tendemos a negar, aunque sabemos muy bien por experiencia que forma parte de lo que en verdad somos.

2
Onetti tenía una sensibilidad más bien pesimista, una visión negativa de la condición humana, a la cual reaccionaba generalmente con asco. Una visión negra, desesperanzada, atroz, los personajes de Onetti suelen ser fracasados, frustrados, gente que tiene ambiciones mediocres e irrisorias.

3
En muchas partes de las novelas y cuentos de Onetti sentimos eso que llamamos el mal, una voluntad despectiva, una falta de solidaridad, de conmiseración hacia el prójimo, una necesidad de destruir, ensuciar, envilecer aquello que no es vil ni sucio, que representa una forma de generosidad de pureza.

4
La literatura que él hace alejándose de la vida no es una literatura que carezca de un aliento vital, que sea un puro juego intelectual, todo lo contrario, la literatura de Onetti está cargada de una vitalidad de experiencias de manifestaciones de vida que…

Mente como oceano

Desarrolla una mente que es tan vasta como el oceano, donde las experiencias agradables y desagradables pueden aparecer y desaparecer sin conflicto, lucha, o daño. Descansa en una mente tan vasta como el oceano.

-Buda

Falta de confianza

El no tener trabajo genera desconfianza. Así como el tener trabajo genera ingresos, y confianza en la capacidad de uno para realizar y realizarse, el no tener trabajo lleva a la desconfianza, a la inseguridad, a la duda en la capacidad personal de hacer cosas, de poder encajar en un sistema social-laboral. Es como estar fuera del juego, mientras otros anotan puntos a su favor. Es fácil sentirse abatido, apartado, ignorado. Es fácil sentirse señalado por personas mal intencionadas, que ven el desempleo como una señal de fracaso. Pero en estos tiempos difíciles no está en uno. No es culpa de uno estar entre los desempleados, por más que uno quiera evitarlo o salir de ello. Por eso digo a aquellos que gozan de una afluencia y bonanza, que aun mantienen su estilo de vida con facilidad, sean agradecidos con lo que tienen y sean benevolentes y compasivos, hacia los que no.