Skip to main content

Café y donas

Ayer estaba en una panadería de donas (¿donería?), y dos tipos, aparentemente jóvenes, acompañados de un niño de cinco o seis, se preparaban para servirse café al lado de una maquina de café.

Se trataba de unos tipos que ya había oído mientras yo elegía donas. Sus argumentos medio estupidos y descontrolados, imaginé que estaban drogados, y tenían la famosa sensación de los 'munchies'.

Ahora tenían pensado servirse café, y el niño ya iba con su vaso de cartón hacia la jarra de café, con toda seguridad. El tipo que se veía más grande le hizo notar este detalle al otro.

—Los niños no deben tomar café —le dijo.

—¿Quién dice que no? —dijo el otro—, los niños pueden hacer lo que quieran, y mi niño puede hacer lo que quiera.

Comments

Popular posts from this blog

Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama