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El arreglo

En aquellos días de los que hablo, yo quería ser librero. Yo quería poner una librería, tener una librería y dedicarme a vender libros para de alguna forma seguir en contacto con la literatura.

Me puse en contacto con el señor V, para que me vendiera libros a precio de mayoreo. Quedamos en un precio muy módico. Un descuento del 20%.

Pero la empleada que me atendía, cuando iba por un libro, una empleada de mirada atolondrada, muy atractiva, sí, pero de mirada espaciosa y desinteresada, siempre parecía tener problemas con el descuento. Debimos haber escrito el acuerdo en un papel, pensaba cada vez que la visitaba, para que ella no tuviera problemas de interpretación, para que no sintiera la responsabilidad de tomar decisiones.

"Le tengo que hablar al señor V", decía la empleada, y le hablaba, y yo tenía que esperar con vergüenza, el tener que molestar de nuevo al señor V para que nos volviera a decir lo mismo.

Pero ella no entendía, o no quería entender.

Me decía, "Ya va llegar W, él puede ayudarle, con él aclare este problema, él llega en veinte minutos, puede esperarlo y él puede decirle qué hacer, no tarda en llegar", y yo tenía que esperar, como si fuera la primera vez, y entonces pensaba, hubiéramos dejado algo escrito en papel.

Comments

  1. Algunos arreglos nunca funcionan.

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  2. Este personaje me recordó a alguno de los de Dostoyevski...no se, ese ir y venir entre sus pensamientos, esas vueltas sin soltarse...
    Me gustó.

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  3. Si, algo de Kafka tambien...
    Esta vida de lo absurdo.

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~Traleg Rinpoche

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La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

Fin del drama