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El borde delicado

Nerviosos como íbamos
Porque la ciudad hierve de peligro
En la noche

Los gatos son pardos, dicen
No sabes quién va atrás
A veces un malandro
A veces un bueno
A veces Dios

El funeral estaba compungido
Qué más decir
Una muerte trágica
Como muchas
El tiro de gracia en la nuca
Y ya nada importa

Los empleados de la funeraria
Hicieron buen trabajo
Arreglaron bien el cuerpo
Pero el ojo se veía parchado
Por ahí salió la bala-
Se estrelló en la eternidad

Por allá un compungido
Por allá la hija
Se acercaba al ataúd
—Pero no lloraba—
En su inocencia de niña
No alcanzaba a medir el horror
Quizá pensaba que papá solo dormía
Que estaba dormido
Que todo estaba bien

Llegando a casa
Mi esposa jugaba Bejeweled en Facebook
Demasiado enajenada
Para entender de dónde venía yo
Aunque sí sabía
Pero no veía la dimensión
Cómo estuvo, preguntó, sin despegarse de la pantalla
Pues mal, le dije
Porqué mal
Cómo que porqué, fue una muerte trágica
Pero ella no entendía
Su mente estaba en la computadora

Comments

  1. Muy buen relato, se abre a interrogantes que antes o después nos sacan de la vorágine y nos llevan a reflexionar sobre lo que, quizás, estuvimos esquivando.
    Un abrazo.

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  2. me alegra que te haya gustado
    afectos

    ReplyDelete

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Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama