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Falta de confianza

El no tener trabajo genera desconfianza. Así como el tener trabajo genera ingresos, y confianza en la capacidad de uno para realizar y realizarse, el no tener trabajo lleva a la desconfianza, a la inseguridad, a la duda en la capacidad personal de hacer cosas, de poder encajar en un sistema social-laboral. Es como estar fuera del juego, mientras otros anotan puntos a su favor. Es fácil sentirse abatido, apartado, ignorado. Es fácil sentirse señalado por personas mal intencionadas, que ven el desempleo como una señal de fracaso. Pero en estos tiempos difíciles no está en uno. No es culpa de uno estar entre los desempleados, por más que uno quiera evitarlo o salir de ello. Por eso digo a aquellos que gozan de una afluencia y bonanza, que aun mantienen su estilo de vida con facilidad, sean agradecidos con lo que tienen y sean benevolentes y compasivos, hacia los que no.

Comments

  1. Es sabiduría de vida que seamos agradecidos con lo que tenemos, compasivos y benevolentes con todos. Hay una plano en el que las personas no se miden por el hecho de tener trabajo o no, y esa es la dimensión del amor y de la sabiduría. La persona no adquiere su valor por eso, ni lo pierde tampoco. Uno simplemente ES, lo que es ante Dios, y no otra cosa. Nuestra confianza puesta en Dios, nos libera de esas desvalorizaciones e inseguridades, aunque la sociedad y nuestros propios pre-conceptos quieran anteponer sus propios criterios.
    Te mando un abrazo

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  2. Se llama la naturaleza humana del vulgo, que no practica la perspectiva o dimension espiritual en su vida.

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El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

Fin del drama