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Vendiendo medicinas

Dos vendedoras de medicinas
Sentadas una contra la otra
Yo permanecía en mi asiento
Esperando que me llamaran
Ambas muy elegantes
Ataviadas con ropa de invierno
Suéteres, pantalones ceñidos
Piernas cruzadas
Estilos para impresionar
Una de ellas impresionaba con sus senos
La otra con su notable peso
Y no muy atractiva
Solo impresionaba con lo que iba decir
Acabo de estar en Italia, dijo
Y hacía un frío ufff, terrible
Sí, te creo
Dijo la otra
Sin despegar la mirada del Blackberry
Se quedaron calladas
Resolviendo temas importantes
Enviando algún mensaje de texto
Leyendo algo
Quizá un mensaje del amante
Una cita de trabajo con otro médico
Yo estudiaba sus apariencias
Su clase
Su estilo
Seguramente no les iba mal
Cuando hablas de que acabas de ir a Italia
Y compraste abrigos de lana
Para toda la familia
Seguramente te va bien
Una parte de mi ser repudiaba sus personas
Lo que representaban
La persona llena de sí misma
Segura de sí misma
Que le va bien en la vida
Y se contenta con las cuestiones materiales
Porque puede hacerlo
La otra parte de mí ser
Repudiaba lo que yo pensaba

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Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama