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Juego de probabilidades

Al principio me descontrolaba con sus comportamientos impredecibles. Un día salía de la casa y lo veía en la calle, fumando o limpiando su carro, hablando por Nextel, y me decía hola, de forma cordial.

Pero luego había otros días donde él se volteaba o se hacía el interesante, el que estaba ocupado con alguna llamada de Nextel, y no saludaba.

Estos cambios eran motivo de desasosiego. Se lo comenté a Sen, que también había sufrido unos percances semejantes.

—Así es él —dijo—, depende cómo esté de ánimo, te saluda o se voltea.

—Seguramente te saluda cuando él se siente bien consigo mismo —agregué—, cuando se siente seguro de sí mismo, entonces dice hola.

Continué mis días sin darle importancia al asunto. Cuando salía y lo veía en la calle, fumando, o hablando por Nextel, limpiando su carro, me hacía una especie de apuesta mental. Me decía, Apuesto a que hoy no me va saludar.

A veces le atinaba a la apuesta, en otros casos me equivocaba. Era como tirar los dados, como jugarle una broma a la vida.

Comments

  1. Hola:
    Me encantó este relato y lo de la apuesta...lindo, lindo, para seguirle el juego a la vida.
    Un abrazo.

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  2. Además del relato en sí, que está muy bueno, veo que la situación suele darse de ese modo muchas veces, y lo importante es darnos cuenta de que el otro es siempre un desconocido. Lo bueno es estar abiertos a esos cambios que el otro muestra, tomarlo como viene y como decís, jugarle una broma a la vida. Ya regresé de mis vacaciones y te dejo un saludo.

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  3. Gracias... no siempre son desconocidos... por eso desconciertan ciertas actitudes... pero jugandole a la vida se gana ;)

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  4. En el fondo, las personas son desconocidas, aunque no nos parezca. Lo profundo del otro se nos escapa inevitablemente. A eso me refiero cuando digo desconocidos. Nos desconcierta justamente porque creemos conocerlos, o sea que nos hemos hecho una imagen mental de cómo es esa persona, y queremos que se ajuste a ella. Jugarle a la vida a lo mejor sea quitar de la mente esa imagen y dejar que la persona nos sorprenda.

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  5. Ciertamente, en el fondo son desconocidas... habra que recordarlo y no ser tan ingenuo... de hecho, cuantas personas realmente se conocen...

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  6. Quizá él no te veía porque estaba en su mundo y la mente, la gran juguetona, te decía, nos dice, él piensa esto, a él le pasa ello. Bello relato!

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  7. Seguramente algo de eso, la mente que juega juegos de interpretacion.... Gracias por tus palabras! Saludos.

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  8. Quizá él esperaba que tú lo saludaras...

    Saludos..

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Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

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La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama