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Showing posts from February, 2010

Mondo Zen

El siguiente Mondo Zen ilustra la afinidad que existe entre las enseñanzas de Jesús y la espiritualidad oriental.

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Un monje le preguntó a Gasan:

—¿Has leído alguna vez la Biblia, el libro sagrado de los cristianos?

—No —respondió Gasan—. Léeme algo de ella, por favor.

El monje abrió la Biblia en el evangelio según San Mateo, y leyó:

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió…
Tenemos una pequeña finca en el sur de Francia y en ella no hago nada. Ha habido veces que me he pasado tres meses sin salir de casa. Literalmente, sólo me levanto, salgo a ver cómo crecen las verduras y ya está. Una existencia simple.

-Johnny Depp

Sólo queda la montaña

Los pájaros se han desvanecido en el cielo
Y ahora la última nube se aleja despacio

Nos sentamos juntos la montaña y yo
Hasta que sólo queda la montaña

-Li Po

Espada y pared

Vamos, que uno hace lo que puede ¿no? Deseaba que quitara de mi lista de contactos a una persona en particular, porque esa persona, al parecer le había cometido agravios en el pasado. Agravios contra su persona, del tipo sentimental.

—¿Dónde está el budismo? —me dijo—, ¿no que muy Zen? ¿Y la compasión? ¿Dónde quedó la compasión?

Su alteración era notable. Algo de obsesión también. Y yo no podía hablar mucho porque estaba en un lugar público. Tenía pensado decirle que lo budista era no quitar a esa persona de mis contactos precisamente. Que lo budista era la aceptación y el amor incondicional. El metta. Pero ella consideraba esto una deslealtad. Lo que la gente hacemos, ¿no? Tergiversamos la realidad de la forma más conveniente para satisfacer nuestros pequeños egos.

Total, me dije, qué haría Buda, qué haría Sidarta. ¿Una acción imparcial? No la mejor respuesta, pero no soy Buda.

Le envié un email al afectado indicándole lo que iba suceder, lavándome las manos del asunto. Sí, como …

Mondo Zen

Un monje viajó una larga distancia para buscar a Nansen, y lo encontró fuera del monasterio cortando césped al lado de la carretera.

El monje preguntó: "¿Cuál es el camino a Nansen?"

Nansen respondió: "Me he comprado este hoz de treinta centavos".

"No pregunto acerca de la hoz," dijo el monje. "Pregunto por el camino a Nansen".

Nansen respondió: "Lo utilizo con pleno gozo".

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Un Mondo Zen es un diálogo breve sobre el modelo pregunta-respuesta. El discípulo sediento de comprender y ansioso de alcanzar el satori, busca a través de preguntas a su maestro, el medio para lograrlo.

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Esta forma de comunicación también la practicaban los poetas Beats, específicamente Kerouac, a modo de juegos líricos durante sus reuniones, con algún aficionado del Zen. Eran intercambios aparentemente disparatados (e hilarantes), donde no parecía haber coherencia en lo que se decían, pero el objetivo (en su caso, supongo), era despertar el lado no di…
La literatura si no es desobediencia, no es. La literatura, como el periodismo, son centralmente actos de transgresión, maneras de mirar un poco más allá de tus límites, de tus narices.

-Tomás Eloy Martínez

El último momento

Hablando de miserias y avaricias, sentimientos que acostumbramos expresar cuando nos enfrentamos a situaciones tan adversas como vender una hamburguesa, la empleada de Carl’s Jr tomaba nuestra orden dominical, su semblante radiante de energía.

—¿Aun tienen la promoción de dos hamburguesas por 49 pesos? —indagué, en tono jovial y ameno.

La empleada me respondió con la misma moneda, como si le diera gusto informarme al respecto, ponerme al corriente de las ofertas culinarias del fast food.

—No no no —soltó—, esa promoción ya no la estamos manejando —mirada sonriente—. Pero tenemos otra promoción. Dos hamburguesas por 99 pesos. Qué le parece.

—Me parece perfecto, ¿incluye papas francesas?

—Sí que sí, sí que sí. Pero me temo que esa promoción sólo la manejamos de lunes a viernes.

—Ya, ya, gracias —y entonces haciendo uso de un histrionismo como el de ella, extraje de mi bolsa un cupón que había recibido al subscribirme al diario local— ¿Aun es válido este cupón?, es de un combo gratis.

Fu…

La base de las historias

El cuento empezó con una idea, luego fue evolucionando a algo más elaborado donde yo debía ir improvisando lo que mis hijos escuchaban desde su cama, a punto de dormir, entre las sombras de la noche.

Cuando eran más pequeños, les leía directamente de un libro, pero encontré que los cuentos que más les sorprendían, eran aquellos donde yo improvisaba, sin la ayuda de un libro. Casi como un comediante de ‘stand-up’ que sube al escenario y debe entretener al público, sin otro recurso más que su imaginación.

Estos días he estado improvisando de nuevo. Me había tomado unos meses de mi cargo de Cuentacuentos. Es cansado ser Cuentacuentos. Es una profesión que los niños estiman más que los chocolates.

El primer cuento que redacté bajo este sistema fue uno donde introduje elementos de mi infancia. El cuento actual ha sido una versión infantil de Frankenstein. Vamos en la parte cuatro. Claro, ellos encantados con el doctor Frankenstein y su castillo de piedra, en lo alto de la montaña. Desde …

Zazen

Debemos practicar zazen, como alguien que está muriendo. Para esa persona, no hay nada en qué confiar. Cuando llegas a este tipo de entendimiento, no serás engañado por cualquier cosa.
-Suzuki

La suya persona

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—He leído su blog Quiroga —su persona alta, de cabello largo y negro, en la puerta de mi casa, en sábado, temprano.

—Cómo dio con mi domicilio —indagué.

—En Internet. Como usted sabe Quiroga, en Internet se encuentra todo tipo de información, hasta lo que uno no debe encontrar —hizo una pausa reverencial, como si me insinuara algo, sonrió.

Yo estaba en bata. Aun no desayunaba. Era sábado en la mañana, temprano. Había salido a buscar el periódico cuando encontré a su persona en la reja, como si esperando a que yo saliera. Mmm...

Recogí el periódico del suelo y leí los titulares. Las buenas noticias de la Ciudad del Sur. Algunos ajusticiados. El clima impredecible de invierno, El Niño. Conserva el asombro.

—Porqué no me hace caso Quiroga. Vine de muyyy lejos para entrevistarme con usted. Al menos muéstreme un poco de la educación que dice tener en su blog. Ese budismo que tanto pregona.

—Es cierto, discúlpeme. Es solo que...

Detuve mis palabras al observar que de su backpack, que ll…

El mundo de los hombres

Este viejo monje medita
En el vacío de las montañas

En la soledad y el silencio
A través de días y noches

Cuando me retiro de los acantilados impolutos
Estoy distraído por la personas que llaman

El mundo de los hombres
Es primero y siempre
El mundo de los hombres

—Fugai

Bertrand Russell

Cuando crecí me interese cada vez más en la filosofía, lo que ellos (su familia) profundamente desaprobaban. Cada vez que el tema salía, repetían con infalible regularidad:

—¿Qué es la mente?

—No materia.

—¿Qué es la materia?

—No importa.

Después de cincuenta o sesenta repeticiones, este intercambio dejó de divertirme.

—Bertrand Russell

Esperando que todo se mejore

Personas que te extrañan, pero no te lo dicen, no te das cuenta. No te lo dicen, que te extrañan, que significas algo en su vida. Te lo dicen cuando no estás, y no se puede hacer nada. Por eso dicen, en vida hermano.

Degustando mi platillo de Pad Tai, la mesera regordeta le tomaba la orden a un cliente solitario. Muy sonriente y servicial. Conmigo se había mostrado lo contrario.

El desasosiego, el desaire. Leía un libro de Auster y todo pintaba bien. Afuera las nubes, un día gris, dentro poco llovería.

Cuando me acerqué a pagar la cuenta, la escuché hablar desde la cocina, secando unos platos. Su espeso acento tailandés no la dejaba expresarse del todo, por lo que dudé si se dirigía a mí.

—Ya no viene —dijo—. Ahora se sienta y come. Ya no pide Pad Tai para llevar.

Su rostro regordete, sonriete, buscando algo, inspirándome una confianza.

—Lo que pasa es que ya no trabajo por aquí —le dije—. Se acabó el trabajo.

—En qué comunidad.

—En esta área. Tengo un amigo que trabaja por aquí. M…

Dejar ir

Dejar ir completamente. No sólo es más allá de la teología, sino que es más allá del ateísmo y el nihilismo. Ese dejar ir no puede ser alcanzado. No puede ser adquirido o desarrollado a través de la perseverancia y los ejercicios... Dejar ir sólo viene a través de la desesperación. Cuando usted sabe que está más allá de sus manos— más allá de sus poderes o relajación... Ese es el poderoso abandono que da a luz a las estrellas.

—Alan Watts

Desasosiego

A mi lado, una estudiante hacía su tarea. Podía oír el roce de su lápiz en el cuaderno, cómo sacaba punta a su lápiz, cómo trabajaba, concentrada en una actividad productiva, capacitándose para una vida laboral. Mientras tanto, yo, contratista independiente, hospedado a media mañana en la biblioteca, pasando en limpio un texto que había escrito en hojas sueltas. Un texto impulsivo, sí.

El hoyo

Era problemático porque, la mujer le tocaba la pierna debajo de la mesa o lo acorralaba en el pasillo, y el marido no decía nada.

—Te cayó ceniza en la pierna —le decía, cuando todos fumaban y bebían en la sobremesa—, luego se hace un hoyo, hay que repararlo.

Y entonces, mientras le limpiaba la pierna con sigilo, le narraba una anécdota.

—Un día iba manejando por la carretera, iba fumando y me cayó ceniza en la falda. Ya te imaginarás. Tuve que frenar, porque si no se me hacía un hoyo en la falda.

Flores

Subhuti era uno de los discípulos de Buda. Él llegó a comprender la potencia del vacío, la realidad de que nada existe sino en una relación de subjetividad y objetividad.

Un día, cuando Subhuti estaba sentado bajo un árbol en un estado de sublime vacío, empezaron a llover flores a su alrededor.

"Te alabamos por tu discurso sobre el vacío", le susurraron los dioses.

"Pero yo no he hablado del vacío", dijo Subhuti.

"No has hablado del vacío, no hemos oído el vacío", respondieron los dioses. "Esto es verdadero vacío".

Y llovieron flores sobre Subhuti.


Tomado del excelente blog AKIKAZE - AKIZUKI, al cual llegué gracias a una mención de Regina en su blog.