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El último momento

Hablando de miserias y avaricias, sentimientos que acostumbramos expresar cuando nos enfrentamos a situaciones tan adversas como vender una hamburguesa, la empleada de Carl’s Jr tomaba nuestra orden dominical, su semblante radiante de energía.

—¿Aun tienen la promoción de dos hamburguesas por 49 pesos? —indagué, en tono jovial y ameno.

La empleada me respondió con la misma moneda, como si le diera gusto informarme al respecto, ponerme al corriente de las ofertas culinarias del fast food.

—No no no —soltó—, esa promoción ya no la estamos manejando —mirada sonriente—. Pero tenemos otra promoción. Dos hamburguesas por 99 pesos. Qué le parece.

—Me parece perfecto, ¿incluye papas francesas?

—Sí que sí, sí que sí. Pero me temo que esa promoción sólo la manejamos de lunes a viernes.

—Ya, ya, gracias —y entonces haciendo uso de un histrionismo como el de ella, extraje de mi bolsa un cupón que había recibido al subscribirme al diario local— ¿Aun es válido este cupón?, es de un combo gratis.

Fue como una magia negra que invadió su ser, su 'espíritu de empleada'. La mujer tomó el cupón de mi mano, a la vez que su rostro se ponía sombrío, taciturno.

—Vence el 31 de mayo —dijo—, al parecer sí es válido.

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Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama