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Flores

Subhuti era uno de los discípulos de Buda. Él llegó a comprender la potencia del vacío, la realidad de que nada existe sino en una relación de subjetividad y objetividad.

Un día, cuando Subhuti estaba sentado bajo un árbol en un estado de sublime vacío, empezaron a llover flores a su alrededor.

"Te alabamos por tu discurso sobre el vacío", le susurraron los dioses.

"Pero yo no he hablado del vacío", dijo Subhuti.

"No has hablado del vacío, no hemos oído el vacío", respondieron los dioses. "Esto es verdadero vacío".

Y llovieron flores sobre Subhuti.


Tomado del excelente blog AKIKAZE - AKIZUKI, al cual llegué gracias a una mención de Regina en su blog.

Comments

  1. Hola:

    Si de algún modo se pudiera definir al vacío yo le llamaría el lugar del encuentro...o del reencuentro...ahí somos y estamos.

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  2. La anecdota es muy sublime y representa precisamente el espiritu del buda

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