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Lluvias de Baja California



En la mañana, como acá llueve mucho —ha llovido por varios días y hoy se soltó una tormenta—, me sorprendió ver la conducta de algunos locales. Un hombre salía de su casa para tirar la basura al camión de la basura, pero lo hacía con camisa y pantalón, cuando llovía a mares. Otro hombre se vio más audaz aun (¿El mundo es de los audaces?), caminaba a media calle con el Nextel en la oreja, hablando de negocios, y como vestimenta llevaba un suéter únicamente. Ambas conductas me parecieron teatreras. "Está lloviendo, me mojo, pero no pasa nada". Una reflexión al respecto podría ser: Estos hombres no vivieron su niñez. O Quizá la están viviendo.

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Tai

Hablaban en el restaurante. La mujer rubia, joven, y el hombre veterano, de pelo gris. Una mesa de mantel blanco entre los dos. Una conversación cifrada.

La mujer hacía preguntas, ¿Dormiste bien? El hombre, con gesto de agobio, apocamiento, una cicatriz en la frente. Dormí bien, dice, sólo unas horas. Bajé y te vi con los ojos abiertos, dice ella, no sabía si dormías. Pasaste unos días en el hospital. Dejé comida en el refrigerador. Cuántos sobrinos tienes.

La comida Tai, pausa esta conversación. Ella comenta acerca de su esposo, algo que no se entiende, que su esposo algo. El hombre, sonrojado, se levanta al baño.

Le picó la comida, dice mi amigo.

El enemigo

El enemigo es la falta de conciencia, falta de presencia.

~Traleg Rinpoche

Fin del drama