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Showing posts from December, 2007

The View

Una vez que logras la Perspectiva (The View) meditativa, aunque las percepciones de samsara surjan en tu mente, tú serás como el cielo; cuando un arcoiris aparece, no se halaga, y cuando las nubes aparecen, no se decepciona. Hay una profunda sensación de satisfacción. Sonríes internamente al ver la fachada de samsara y nirvana; la Perspectiva meditativa te mantendrá constantemente divertido, con una sonrisa interna burbujeando todo el tiempo.

--Sogyal Rinpoche

La meditación sirve de metáfora para la vida

La meditación elimina la polilla de la mente. Las nubes van y vienen, las épocas altas van y vienen, las épocas bajas van y vienen, pero nosotros regresamos a nuestra respiración, a nuestro centro, y permanecemos centrados en nuestra verdadera naturaleza. La meditación sirve de metáfora para la vida. Sin tan solo vivimos como cuando meditamos, regresando al momento presente de la respiración, la vida se vive centrada y balanceada, sin las influencias e imperfecciones de las percepciones mundanas.

Estómago

He tenido la puntería de enfermarme durante días de vacación. Las vacaciones no son frecuentes, por lo que estar enfermo es injusticia. Te programas, dice mi esposa. Mi mamá diría lo mismo, eres hipocondríaco. La realidad de las cosas es que me comí un mole en la noche. Enfermarse del estómago es peor que enfermarse de la gripa. Eso está comprobado. Sobretodo en días de vacación.

El milagro de la meditación

Frecuentemente las personas llegan a la meditación con esperanza de resultados extraordinarios, como visiones, luces, o un milagro sobrenatural. Cuando eso no ocurre, se sienten profundamente decepcionadas. Pero el verdadero milagro de la meditación es más ordinario y de mayor utilidad.

--Sogyal Rinpoche

Bebidas alcohólicas y meditación

Estos días de fiesta son ejemplo de la disciplina personal, de una disciplina espiritual de no beber alcohol. Ayer fui a una fiesta y los señores no tardaron en beber su licor. Yo me mantuve con un refresco en mi vaso. Es tentador meterse al embudo de la embriaguez, donde unos encuentran catarsis, encuentran que sus verdaderas personas salen a relucir, lo que realmente quieren mostrar a sus amigos, porque lo que son normalmente no les parece atractivo. Lo curioso del caso es que, en realidad, todo esto es un juego mental, una percepción personal. Porque yo que los veía, no notaba mucho cambio en su personalidad. De hecho las personas que más beben, son los que continúan igual. Es irónico. Pero en sus interiores ellos se sienten cambiados, que están ofreciendo lo mejor de su personalidad, su afabilidad, su amenidad. Su rostro enrojecido, y más noche la cruda, despertar al día siguiente con dolor de cabeza y otros síntomas molestos de la resaca. Todo por querer aparentar su 'verdade…

Navidad todos los días

Entre unas cosas y las otras, los días de Navidad se van pasando. Trabajo, vacaciones, días familiares, ocios, reflexiones. ¿Grinch? Más que nada, una consciencia de estabilidad. En otros años llegaban estos días y mi ánimo se veía influido por la turbulencia de euforia, los sentimientos de la época que en otras partes del año no estaban (nostalgia, melancolía del año terminado). Ahora no sé qué pasa. ¿Grinch, vejez, padre de familia? Siento que la meditación nos da una consciencia de estabilidad y continuidad. Así como dentro de la meditación aparecen pensamientos, y regresamos a la respiración, también en estas fechas aparecen las ideas, en unos depresión, en otros consumismo, pero ese regresar a la respiración, al aquí y al ahora, nos va dando una sensación de centro, de coherencia y continuidad. No es que no sea magnifica e importante la fecha, pero es solo eso. Una fecha/pretexto para acercarnos a los demás. Ese regresar a la respiración, ese regresar al aquí y ahora, le va quita…

Navidad

Escribo desde el trabajo. El último día de trabajo del 2007. Ya todos se fueron. Ya se dijeron las felices navidades, o no se dijeron. Ya no nos dieron aguinaldo. Ya solo quedo yo en este espacio, contemplando el año, lo que fue, lo que quedó atrás y lo que viene. Es extraño. Cuando estaba a medio año, ya deseaba que llegaran estas fechas, que siempre son reconfortantes para el vigor espiritual. Pero ahora que han llegado, me siento bien. Digamos, no exaltado o eufórico por los pretextos de celebración o rituales pasajeros del consumismo. Me siento tranquilo, lleno de una paz duradera. No hay nostalgia, no hay arrebatos románticos donde uno envía postales a personas que durante el año se olvidaron. Hay paz, hay silencio, hay meditación. Navidad no termina en diciembre. Navidad está en Dios, y Dios está todos los días.

Claramente y vividamente

Cuando meditamos, estamos creando una situación donde hay mucho espacio. Eso suena bien, pero puede ser enervante, porque cuando hay espacio puedes ver claramente; te has quitado los velos, tus escudos, tus anteojos. Finalmente estás de pie, tocando la tierra, sintiendo el sol en tu cuerpo, escuchando todos los sonidos sin nada que los opaque. Te quitas el tapón de la nariz y vas a oler aire fresco o quizá estás en medio de un basurero. Ya que la meditación tiene la cualidad de acercarte a ti mismo y a tu experiencia, tiendes a alcanzar tu precipicio más rápido. No es un precipicio que no estaba ahí antes, pero como las cosas están más claras y sencillas, lo ves claramente y vividamente.

--Pema Chodron

Sesiones breves

Dudjom Rinpoche solía decir que un principiante debería practicar la meditación en sesiones breves. Practica cinco minutos, después toma un descanso de un minuto. Durante el descanso, deja ir el método, pero no dejes de estar presente. A veces cuando tienes problemas para meditar, el momento que tomas un descanso, si sigues presente, es el momento que la meditación sucede. Por eso es tan importante el descanso como la meditación. A veces les digo a mis estudiantes que practiquen durante el descanso y descansen de la meditación.

--Sogyal Rinpoche

Destrezas

Se le veía soñadora, distendida, como si hubiera recibido la mejor noticia de su vida. Le pregunté acerca de su estado, y por un momento vi que sus ojos seguían sumergidos en un destello contemplativo.

—¿Qué pasa? —pregunté—, ¿estás bien?

—-Nada —dijo—, he encontrado la felicidad perfecta, la felicidad que todo lo puede.

Movido por su explicación, continué indagando.

—Ayer —dijo—, lo vi triste, desdichado, perdido. Una vez confirmado que ese era su estado real, y que había surgido gracias a mís destrezas, entonces pude sentir un florecimiento. Es como si hubiera vuelto a nacer —Su rostro se pintó de un rubor especial y soltó unos murmullos—. Una segunda oportunidad para vivir —dijo—, eso sentí. Al verlo a él triste, desdichado, perdido, yo sentía lo contrario. Al verlo en ese estado, mi ser experimentaba justamente lo contrario.

Perros y gatos

Movido por la temperatura de sus bruces, llegó sin tocar la puerta, y tomó asiento. Encendió una pipa donde ardía un tabaco muy fino.

--Gatos y perros --dijo--. Las mujeres, incluso en medios se les compara a gatos, o se hacen comparativas cuando a su sexo se refiere. Se le dice pussy al sexo femenino, cuando pussy es un nombre cariñoso para identificar a los gatos en inglés. De igual forma los caninos. El hombre, su sexo, se le apoda hot dog, en algunos círculos. Dog, todos sabemos, es perro en inglés. Habiendo quedado claras estas identificaciones, podemos elaborar que los gatos y los perros son enemigos naturales. Pelean con una naturalidad que enchinan el cabello. Gatos y perros son parejas domésticas. Hombre y mujer. Su ardor natural es la discusión, nacida en distintas naturalezas. Los gatos son embusteros, ladinos, se ocultan. Los perros son los mejores amigos del hombre. Cuando ambas mascotas se encuentran en la escena de hombre y mujer, ambos sienten una inclinación natural a …

Los niños y los adultos

Observa a los niños. Pueden pelear, pero generalmente no guardan sentimientos negativos como los adultos. Los adultos tienen la ventaja de la educación, ¿pero de qué sirve la educación cuando muestran una gran sonrisa mientras ocultan sentimientos negativos en su interior? Los niños no actúan de esa forma. Si están enojados con alguien, lo expresan y ya está. Pueden jugar con esa persona al día siguiente.

Dalai Lama

Templanza de la alegría

Las últimas semanas (mañanas/noches) han estado especialmente frías. Parece que el invierno se adelantó, o quizá solo es una racha de la inestabilidad climática. El caso es que salgo a caminar en las mañanas. No siempre. Hoy que salí, hacia un frío templador. Salgo con chamarra, bufanda y gorra. La gente que me ve desde sus carros, lo hace con incredulidad. Han de verme como un valiente, o como un ser demasiado obstinado. Hay mucha gente floja, y en estos climas se justifican mejor. Pero es más rudo o vigoroso salir al medio ambiente y enfrentarse a las cosas. Hay algo de templanza en ello. Se forja el carácter, luego la alegría.

La felicidad ligera

Se dio unas vueltas, entornando sus piernas, su levis, pensando las palabras. Luego se detuvo y caviló.

—La felicidad — dijo—, resulta chocante—. Sus ojos se abrieron en un gesto extendido y fumó el cigarrillo—. Eso me pasa con él—dijo—. Cuando lo veo feliz, tranquilo, cautivante, distendido, siento envidia porque no puedo ser así, y porque su forma de ser me lo recuerda. Es un recuerdo constante, su felicidad. Eso me irrita. ¿Soy mala? En cambio, cuando noto que por fin se exaspera (lo exaspero) y está a mi nivel, y se nota serio, desdichado, perdido, entonces ya no hay contraste, y me siento mejor que él, puedo elevarme a las alturas y sentir que mi felicidad es propia, resultado de mis búsquedas de mujer encantadora. ¿Así somos las mujeres? Siento que las hormonas nos causan inestabilidad constante, y quizá en el fondo envidiamos al hombre. Al hombre y su libre albedrío, su felicidad ligera.

Muéstrame tu ira

Un monje le dijo a su maestro: "Soy una persona iracunda, y quiero que me ayudes". El maestro dijo: "Muéstrame tu ira". "Bueno, ahora no estoy enojado. No te la puedo enseñar". "Entonces no eres tú, ya que en ocasiones no está".

--Charlotte Joko Beck

Sentarse con todo el mundo

No solamente se pierde el entusiasmo cuando la práctica declina. Tu cuerpo y mente pierden sintonía. Ya no eres un vehiculo de Insight. El cardenal puede cantar; el viento puede mover los árboles; un niño puede hacer una pregunta sabia --¿Y dónde está tu centro? ¿Cómo puedes responder? Es tiempo de ponerte en sintonía, de estar listo para las experiencias que hacen satisfactoria a la vida. Toma el consejo para principiantes. Pon tu asiento de meditación entre el sanitario y la cocina. Siéntate en la mañana después de ir al baño y antes de cocinar tu desayuno. Estás sentándote con todos en el mundo. Aunque te sientes brevemente habrás reposado tu día.

--Robert Aitken, 'Encouraging Words'

Fuera de orden

Fuimos a una obra de Navidad del kinder de mi hijo. En las filas de atrás había dos parejas de padres de familia que pasaban el rato divirtiéndose, no sé si llamando la atención, pero hacían comentarios y carcajeaban (mientras empezaba el evento). En un momento me tocó ser parte de sus risas. Llegó mi papá y se sentó a mi lado. Los dos somos calvos, aunque yo me rasuro. Los de atrás no desaprovecharon y empezaron a decir pelón esto, pelón lo otro, pelón pero rico, etc, incluso las mujeres intervenían, lo cual se me hacía mas vulgar aun, porque ni siquiera conocemos a las personas y nunca les hemos hecho nada. La indignidad me ganó y voltee a ver quiénes eran. Ellos se hicieron los distraidos, las mujeres se voltearon. Me llamó la atención que gente aparentemente educada, de clase media, fuera de esa forma. ¿Qué lleva a una persona a portarse de esa forma, a ridiculizar a alguien sin razón aparente? Uno vive rodeado de personas así, personas con las que uno tiene que convivir después, …

Los viejitos

Hay una ingenuidad que dice mucho, que habla de la verdad, pero que al mismo tiempo pone a todo en un estado de relatividad. Mi mamá le echa salsa chipotle a su comida, mi hija la ve, y dice: ¿Los viejitos le echan eso a su comida? Los niños son unos maestros zen. Te dicen como son las cosas, sin vericuetos, o apegos sentimentales. Luego se olvidan y viven el momento presente. Uno aprende mucho de ellos. Uno aprende que las cosas son como son, punto. Mi mamá es viejita (relativamente hablando), punto. No es educado decirlo. Decirlo es romper el protocolo. Pero decirlo reduce todo a la verdad, lo que es y no hay nada más que hacer.

El blog

Los días, la Navidad, los eventos, las prisas, las colas, la meditación, los hijos, la esposa, los días, el trabajo, la lluvia, los dientes, el frió, el fútbol americano, el ejercicio, el papá, las noticias, el baile, el ballet, el sueño, el dormir, el dolor, la meditación, la respiración, el tiempo, el futuro, los viajes, las montañas, las lecturas, las películas, la ropa, el dinero, el email, el blog, los padres de familia, la escuela, las vacaciones, los días festivos, el catarro, el pesimismo, el optimismo, el sexo, el deseo, la ciudad, los ronquidos, los lectores, las expectativas, el zen, los azotes, la gratitud, la ingratitud, las amistades, las reuniones.

Pensamientos y sentimientos

La gente piensa que cuando medita no debe haber pensamientos o sentimientos; y cuando estos surgen, se irritan y exasperan, piensan que han fracasado. Nada puede ser más alejado de la verdad. Hay un dicho tibetano: "es mucho pedir carne sin huesos". Mientras tengas una mente, tendrás pensamientos y sentimientos.

-Sogyal Rinpoche

El apego es un estado estresante

El momento que queremos felicidad, empezamos a sujetarla a nuestra mente. Primero nos apegamos a nuestra idea de felicidad. Nos relacionamos al mundo como una fuente de satisfacción y buscamos afuera las cosas que asociamos a la felicidad --acumular riqueza, éxito, fama o poder. Tan pronto que nos apegamos a cualquier idea --felicidad, éxito-- ya hay estrés. El apego es un estado estresante y todo lo que deriva es estresante. Por ejemplo, haz un puño con tu mano. Cuando aprietas tu mano, tienes que usar energía. Cuando sueltas, tu mano está libre. Igual con la mente. Cuando se apega a algo, no puede ser libre. No puede experimentar la paz o felicidad, aun si uno tiene toda la riqueza, fama y poder del mundo.

--Thynn Thynn, 'Living Meditation, Living Insight'

Balance

Hay meditaciones buenas, meditaciones malas, luego hay simplemente meditaciones: Cuando ya no catalogamos, solo las dejamos ser, ni más, ni menos. No se juzga, no se busca. Solo se está en presencia de nuestro Ser, en esa quietud que lo dice todo. Cuando se logra ese balance, es sencillamente hermoso. Es un encuentro con el amor, con la paz, con el verdadero Ser.

Vulnerabilidad

Qué pasa cuando meditamos, cuál es un beneficio. Hablando con una meditadora amiga, me vino el concepto de la vulnerabilidad. Ella dijo que meditar nos abre el corazón. Qué cierto es. Lo abre, lo abre a la vulnerabilidad de nuestro ser. Eso quiere decir que estamos abiertos a la vida, a lo que incluye la vida, y no a la defensiva, no en contra. Estamos expuestos al contenido, a observar lo que hay, las cosas como son. Muchas son cosas que no nos gustan, cosas que anteriormente ocultábamos bajo un escudo, por orgullo, por inseguridad, por temor, por soberbia, pero ahora dejamos ir, soltamos. Esto viene naturalmente, como hojas que se desprenden de un árbol. Esto lo he notado. Antes me importaban ciertas cosas, defenderme, mantenerme bajo el escudo de la soberbia, el orgullo, la importancia personal. Pero la meditación nos va ablandando. Nos va abriendo al espejo de nuestra persona, y ver lo que hay. A veces no nos gusta, a veces hay sorpresas.

Estar en la vida

Absorbido totalmente, absorbido en lo que estés haciendo, esto es meditación. No que te sientes por un tiempo y repitas un mantra, no que vayas a la iglesia o al templo, sino estar en la vida --continuar haciendo cosas triviales, pero con tal absorción que la profundidad es revelada en cada acción.

-Saraha

Tiempo, hijos, y Dios

Tener hijos trae una navaja de dos filos en cuanto al sentido de la mortalidad. Me parece que las personas que no tienen hijos, no miden la vejez, el paso del tiempo, de la misma forma que los que sí tienen. Hay muchas referencias. Al tener hijos, entendemos a nuestros papás, los temores que pudieron sentir cuando nosotros éramos pequeños. El sentido de la mortalidad. La inevitable muerte. También hay un sentido de jovialidad. Quizá sea entonces que el sentido del tiempo, se acrecienta, se siente más, cuando uno tiene hijos. Como que los hijos son el barómetro. Los vemos crecer, y eso es un recordatorio constante del paso del tiempo. Eso nos da una necesidad de querer sentirnos más jovenes, y de apreciar más el tiempo. Pero también nos permite atisbar el futuro. Cuándo no estemos nosotros, ¿cómo serán nuestros hijos, serán felices, estarán a salvo? A veces pienso en mi mamá. ¿Qué sentirá a estos momentos de su vida? ¿Pensará lo mismo que yo de mis hijos, si estaré bien yo cuando ella …