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Showing posts from March, 2009
Como no he escrito haiku
Se me olvidó el bloc



Ve a la gente
Haciendo jogging
¿A dónde van?, pregunta



Los cerros SE VEN invadidos
Maremoto de niebla



Apareció mi pluma roja
De haiku
¿Quién la tenía?



Que probabilidad hay
Encontrar dos poetas
En el mismo lugar

French poodle

Que la perrita le recordaba de recién casados.

Teníamos poco, dijo, y Tob me regaló una igual. Era preciosa.

Sus ojos encendidos de una ternura sincera, pero una nostalgia que me llevó al pasado y me detuvo en la reja, para ahondar en charla casual.

¿Y qué le pasó a la perrita?, indagué, aun parado en la reja, con uno ojo puesto en la casa, mis hijos ya trajinaban.

Nos cambiamos a un apartamento en Jardines del Moral donde no permitían perros.

Pude sentir su desprendimiento, el tono nostálgico, que uno no entiende, pero trata de consolar.

En la pinta

Inmerso en la lectura de una novela acerca de Buda, me vi abordado por un sujeto que ofrecía limpiar el carro, como muchos otros que abundan La Línea.

—¿Está leyendo a Buda? —preguntó—. Hay dos budas, uno gordo y otro normal.

—Es el mismo —indiqué—, es solo que en unas regiones lo representan de distintas formas.

Me intrigaba la curiosidad que demostraba por el tema. Uno no espera que un limpiador de carros tenga interés por Buda, pero uno aprende algo todos los días y es grato tener encuentros del tipo, realzan la sensación de conectividad.

—¿Dónde consiguió el libro? —indagó, moviendo su trapo.

Su persona me cautivaba, su gestión a la sabiduría.

—En la biblioteca —dije—, no acostumbro comprar libros.

—Yo leí mucho en la pinta. Ahí pasé nueve años. Leí a Buda, la Biblia...

—La Biblia es buen libro, de los mejores. Ha leído buenos libros usted.

Pareció que esto le conmovió, y quizá había interés de continuar la charla, pero el tráfico apremiaba.

—Ahí le encargo uno de Buda.

Puse el auto en march…

Slumdog Millonaire

De nuevo intrigado por el silencio de la sala, pasaban avances de un filme, atrás de nosotros, un grupo de señoras que habían salido a una tertulia de sábado, para tomar el café y luego al cine, y dispensar comentarios acerca de la película, Slumdog Millonaire, algo muy prudente para estos días.

—Esa película está muy Zen —dijo una, al ver los avances de un filme de acción, con mucha violencia gratuita, provocando que mi siempre avispado oído se alzara.

—¿Muy Zen? —observó otra, seguramente intrigaba por la palabra Zen, el contexto dentro del filme.

—Que tiene significado.

Civilizados

¿Cómo dormirán en la noche los que hacen mal? Dormirán o tendrán miles de pesadillas insalubres, voces de sus victimas rogándoles misericordia. ¿Qué tipo de humano o sombra, son? ¿Tienen ADN? Si le quitan la vida a una persona, ¿le pedirán perdón a Dios? ¿Creen en Dios? ¿Sueñan con ser felices? ¿Dormirán, o la droga los mantiene a tono como una navaja amoral? Le llaman sangre fría, ausencia de compasión. Karma. Ciclo de nacimiento y muerte. Existencia condicionada. Ignorancia.
Cola de carros
Terminé mi desayuno—
Sigue maquillándose



No es lo mismo
Cuando su mano
Toca mi pierna



El robusto pitbull
Arrugó su nariz
Como una persona



Si los pájaros cantan
Es hora de levantarse



Nadie somos
Más grandes
Que otros
Energía nerviosa
Mueve su cuerpo
Le falta un hombre



Llegar de día
Al Centro Zen
No hay misterio



El 'qué dirán'
De mí
Trata de ganar



Lo importante
Es no identificarse
Con el pensamiento



No ha cambiado nada
Solo mi percepción
A la que me apego



El letrero de burritos
En sus pompas
Me lo muestra sonriendo
Muchísimas gracias—
Solo le faltaban
Unos pesos



Mucha hermandad
Pasan al lado
Siguen de frente



Mi emoción
Por compartir ideas
Mi tartamudeo



Anestesiado
Por los desaires
De personas



Pareja ideal—
Nunca nos acostamos
Enojados



Otro señor
También roncaba
Película de niños

Había escuchado la leyenda (El arte de la paciencia)

Inmediatamente despues de enterarme, me entró una forma de depresión y desorientación como no había experimentado. Un pánico, una crisis. De hecho, casi literalmente, mi cabello se puso gris de un día para otro.

Envejecí veinte años en una noche. Perdí interés en el trabajo, en mis dineros. Cómo iba a sentirme motivado si trabajaba para ellos. Ni siquiera avisé, dejé de ir a la oficina, y poco a poco me fui alejando de la sociedad.

Un día, después de vagabundear por las calles, como un indigente desorientado que pide limosna, al borde de la perdición completa, noté que estaba en las afueras de la ciudad. Compré algunas provisiones para una larga estadía en la montaña y caminé por unas veredas y acantilados. Me rescató un antiguo maestro. Un venerable que me dio cobijo en su choza. Ahí me enseñó a soltar mi apego.
La conciencia plena (Mindfulness) del cuerpo conduce a Nirvana.

-Buda
No saluda
Al llegar al trabajo
Soy de palo



Me quedo dormido
Estudiando
Obras importantes



Pasan de las diez
¿Te falta mucho?
Aparto el libro



Auto en movimiento
La madre atractiva
Retoca sus pestañas
La hija de cinco
Se ve en el espejo



Los todoterreno
Frenan a media calle
El perrito bien vestido
Cruza tranquilo

Budas sonrientes

Era una mujer morena, de ojos estirados, a la usanza oriental. Le había llenado la hoja de registro, y ahora me disponía a tomar asiento. Mi mirada viajó por los distintos arreglos de la sala de espera, cuando localicé tres figuras de Buda, obeso y sonriente, que acostumbran en los negocios donde buscan buena fortuna.

—¿Dónde compró sus estatuas de Buda? —indagué, luego para no despertar suspicacia:—, a mí también me interesan los temas budistas.

La oriental no parecía conmovida por mis aseveraciones.

—No sé, en una tienda.

Volvió su atención sobre sus documentos, escondiendo su rostro debajo del gorro, las trenzas de cabello que salían a ambos lados con toque de colegiala en otoño. Era una señora al final de sus treintas, o en sus primeros cuarentas.

—¿Eres budista? —volví, quizá viéndome impertinente, pero mi intención era cultural, intercambiar ideas de religión—. ¿Meditas, practicas la meditación?

En el piso noté que había una suerte de altar, con unas tazas pequeñas donde había inciens…
Aun resentida
Por lo que mi perro
Hizo a su jardín
Hace años



Se apega
A los materialismos
De otras personas



No me acostumbro
Al distanciamiento
Del anglosajón



¿Es la pesadumbre
De la Cruz
Lo que me aflige?
—Cuidado debes tener al ver el futuro, Anakin. El temor a la pérdida, camino al lado oscuro es.

—No voy a dejar que estas visiones se hagan realidad, Maestro Yoda.

—Parte natural de la vida la muerte es. Alégrate de que quienes te rodean se transforman en la Fuerza. Llorar, no. Extrañar, no. El apego conduce a los celos. La sombra de la avaricia, es.

—¿Qué debo hacer, Maestro Yoda?

—Entrénate para dejar ir todo lo que temes perder.


Diálogo entre Anakin Skywalker y Yoda, La Venganza de los Sith, Episodio III, Star Wars.
Escupe a la arena
Pero la arena
No tiene la culpa



Todavía hay tiempo
Para ser buena persona



La meditación
Es la metáfora
De la vida



Salida del cine
Detienen la puerta
Unos a otros



La señora obesa
Toca el claxon
A la caravana nupcial
Contaminación ambiental, dice
La observo caminar
Luego ella se observa
El escote


Me ladra
Desde el pick-up
Saliva voladora


El policía de la biblioteca
Celoso de mis acciones


La rubia nerviosa
Quita el pie
Para que pase
Grupo de foráneos
Destacan por su piel
Fotos del mar


La acosa un perrito
Se frena
Le da una tortilla


Pensé que se mofaban
En silencio
De mis circunstancias
Eran sordomudos


Voy por un lápiz
Mi hijo, caído de la cama
Dormido


Motín intestinal
Las amibas— amenazadas
Por la medicina
—Tengo un mal presentimiento.

—Yo no siento nada.

—No hablo de la misión maestro, presiento algo lejos... se evade.

—No te concentres en tu ansiedad Obi-Wan, que tu concentración esté aquí, como debe ser.

—Pero el maestro Yoda dice que debo ver hacia el futuro.

—Pero no a expensas del momento.


Diálogo entre Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi, La amenaza fantasma, Episodio I, Star Wars.
Nunca los recuerdo
Pasan por encima
Peatones del puente


¿Me da para un taco?
Le acabo de dar a otro


Cantan opera
De un lado a otro
Cerco internacional


Vestidas de blanco
Ofrecen flores
Al Pacífico


Todo lo que es gratis
No es valorado

Es lo que es, y nada más

—Porqué la gente es así, no la entiendo.

—Yo tampoco la entiendo —dije—, quién entiende a la gente. Ni la gente se entiende a sí misma.

Tenía una amistad que solo interactuaba mediante mensajes que le dejaba en el buzón del correo, afuera de su casa. Era su método, al paso de los días.

—A veces me habla —dijo—, y me dice que me va dejar algo; un recado o una nota de felicitación, un regalo o pedazo de pastel, pero lo deja en el buzón, nunca en persona.

—¿Y porqué en el buzón? No entiendo.

—No sé, no entiendo el sistema, su forma de ser.

Tocamos el tema de la educación.

—Quizá es una persona ocupada —intervine—, y sus salidas o visitas son contadas a reloj, y prefiere no invertir tiempo en vacuidades.

—A lo mejor es cartero.
Solo siéntate
y ve
qué pasa

-Suzuki
La monotonía
Del cadáver



Hasta que me dice
Dios se lo quiere dar
Compro el souvenir



Van
Tres bolsas de cucharas
Desde que entré a trabajar

Metta Sutta, Discurso del Buda acerca del amor incondicional

48
Aquella que desee penetrar el estado de paz y perseguir su bienestar debe ser capaz, recta, muy recta, afable, apacible y sin vanidad.

49
Debe estar satisfecho, ser fácil de mantener, tener pocas actividades y posesiones, ser controlado en sus sentidos, ser prudente, sin desverguenza y sin apegos a familias.

50
No debe cometer la más mínima falta que pudiera ser objeto de censura por parte de los sabios y las sabias. Que todos los seres estén felices y seguros. Que estén felices en sus corazones.

51-52
Que todos los seres que existen, débiles o fuertes, largos o grandes, medianos o bajos, pequeños o gruesos, conocidos o desconocidos, cercanos o lejanos, nacidos o por nacer, que todos los seres sin excepción estén felices.

53
Que nadie engañe ni desprecie a otra persona en ningún lugar; que no desee el daño de los demás con enojo o malevolencia.

54
Así como una madre o un padre protege; a su única hija o hijo a costa de su propia vida, de la misma forma uno debe cultivar un corazón sin límites…

Maratonista

Con el tiempo dejaron la casa e hicieron familia. Mujeres, al fin y al cabo. Cuando una de ellas regresaba a visitar a sus padres, era curioso ver cómo funcionaba la llegada y retirada, físicamente hablando. Se bajaba del auto y salía disparada, corriendo, para internarse en la casa (como si alguien la persiguiera, o quisiera esconderse). Al retirarse, se repetía la operación: salía disparada y se metía a su auto, para emprender marcha antagónica (marcha en contra). Suena a broma o exageración de este autor, drama, no, no. Así como se escucha y lee. Siempre, en cada visita, galopando: mujer ya grande, no niña. Acelerando. Siempre acelerando. Una actitud que atraía la introspección y la investigación. ¿Porqué era así, de qué huía, qué la llevaba a portarse como los niños, que corren de un lado a otro?
El perro sigue
Su tapete en el viento
Y lo alcanza



Se va la luz
En el supermercado
Nadie se inmuta



Dámela Jhonny—
Siempre Jhonny...
Oh no sé, déjate llevar



Su anillo marital
Ahorca las arrugas
Del dedo